En construcción

 

 

 

 

 

Si tu querido Clipper Regulable padece esta enfermedad, realmente tienes un problema. Es la operación más arriesgada que se puede practicar, y se necesitan muchas manitas, tiempo, sangre fría y paciencia para llevarla a cabo: el más mínimo error acabaría con la vida de tu Clipper para siempre.
En la foto se muestran los instrumentos necesarios para la intervención: un soldador, un cutter, un bote de super-glue (asegura con el pegamento, no seas rancio) y un clipper normal que, como de costumbre, será sacrificado. Unos alicates también vendrán bien. El arsenal impone. Como ves, esta operación no es moco de pavo.
  En primer lugar, debemos proceder a la extracción del recargador del Clipper normal. Aunque sea más cómodo servirnos del soldador, es mucho más seguro cortar con el cutter, porque no está caliente. De todas formas, ASEGURA QUE EL MECHERO NO TIENE NADA DE GAS. Sácale el pitorro previamente para que el gas salga libremente.
Una vez separado, con mucha paciencia, debemos ir despellejando el desdichado clipper normal, hasta dejar el recargador en los huesos. Al principio te pueden ir bien los alicates.
Luego lo has de acabar de afinar con el cutter.
Cuidado cuando llegues al final del corte. El recargador tiene un reborde que no debes cortar. Si se te escapa un cuchillazo, como en la foto, ya lo puedes tirar y volver a empezar. Por ahí podría escapar el gas una vez montado. Recuerda que esta reparación no tiene vuelta atrás. Debes asegurar el éxito a la primera.
Finalmente, debe quedar una cosa así. El pegamento blanco original, si lo puedes sacar fácil, debes eliminarlo por completo. Si no lo haces, puedes tener problemas más adelante. Si estás en un caso como el de la foto, en que quedan restos pero están muy adheridos, no importa.
Empieza lo chungo. A partir de aquí, no hay vuelta atrás. Si quieres llevar a cabo con éxito la intervención, no puedes permitirte el más mínimo error.
En este paso debemos agujerear, con extremo cuidado, el centro del recargador del Clipper Regulable a sanar con el soldador.
Una cosa así puede ser suficiente. Basta con que puedas introducir el cutter.
Nuevamente con infinita paciencia, debemos ahora ir limando los restos del recargador con el cutter hasta que nos quede sólo el cuerpo del mechero. Es fundamental que no se te escape ningún cuchillazo, ya que, si quedan grietas, las probabilidades de que pierda gas por allí son muy altas.
Probablemente llegará un momento en el que lo que queda del recargador sea lo suficientemene estrecho como para que, haciendo un poco de fuerza, puedas acabar de despegarlo con los dedos. De esta forma, evitarás dañar el interior del mechero.
Finalmente, debe quedar una cosa así.
Antes de continuar, comprueba, sin usar pegamento, que el recargador y el Clipper Regulable encajan totalmente.
 

Ahora viene la última parte. Concéntrate. Si has llegado hasta este punto, serás consciente del trabajo que has dejado a tus espaldas. No permitas que una imprudencia en el último paso dé al traste con todos tus esfuerzos. Los pasos que vienen a continuación se han de llevar a cabo rápidamente.

Pon pegamento por el interior de toda la base de tu Clipper Regulable, como se indica en la foto.

  A continuación, pon abundante pegamento de calidad alrededor del recargador, tal y como se muestra en la foto. Mejor que sobre, que no que falte. Si sobra, se verá el pegamento y quedará feo, pero será funcional. Si falta, perderás gas por algún camino que se forme y no habrá nada que hacer. Déjalo en una superfície plana.
 

Ágilmente, pon el cuerpo del Clipper Regulable sobre el recargador, aprieta y, si puedes, dale un pequeño giro de rotación a un lado haciendo fuerza sobre la base, de tal forma que gire el cuerpo pero no el recargador. Así, extenderás el pegamento y se taparán posibles puntos que hayan quedado sin cola y evitarás pérdidas de gas.

  Déjalo secar. No seas impaciente, por si acaso. Espera hasta el día siguiente.
  Ahora viene la prueba de fuego. Coge una botella de gas recargador, y prueba. Si lo has hecho bien, felicidades: te has convertido en un Venerable Maestro Salvador Clipperiano. Todo el esfuerzo que has dedicado para traerlo de vuelta al mundo de los vivos seguro que no es nada comparado con lo que sientes al verlo encenderse de nuevo!

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